La pregunta circula desde que empezó la decimotercera edición de la Copa Libertadores. ¿Podrán? El latiguillo de moda entre lxs jóvenes, que todavía estamos aprendiendo a usar, podría aplicarse a este caso tal vez. Para responderla quizás haya que hacer un análisis profundo de algunas cuestiones. Y tal vez, la pregunta no tenga una respuesta inamovible pero se pueden esbozar algunas ideas.

El poderío brasileño es contundente y los números dan cuenta de ellos: desde que comenzó el torneo continental en 2009, los equipos brasileños levantaron 9 veces la copa. Las dos primeras ediciones fueron para el Santos y la tercera para São José. La racha brasilera la cortaría recién Colo Colo en 2012, que había sido subcampeón el año anterior. En la final, el equipo chileno venció a otro brasilero, el Cataratas. En 2013 y 2014, San José volvió a levantar la Copa. Un año después, las de Ferroviária se coronaron campeonas por primera vez. A estos tres años de racha, los aguó Sportivo Limpeño, el equipo paraguayo que venció Estudiantes de Guárico en la final. Fue entonces la primera vez, que un equipo brasileño no llegaba a una final. Foz Cataratas quedaría en tercer lugar en ese 2016 que se jugó en Uruguay. En 2017, volvieron las brasileñas al podio, Audax/Corinthians se quedó con el campeonato. Pero al año siguiente, fueron las colombianas del Atlético Huila las que se llevaron el primer puesto. En 2019 y en 2020, las campeonas fueron las del Corinthians y las de Ferroviária, respectivamente.

Para analizar lo que sucede dentro de las canchas, como la goleada histórica de Corinthians a El Nacional de Ecuador por 16 a 0 en la edición pasada de la Libertadores que se jugó en Argentina, hay que analizar también lo que sucede afuera del campo de juego. Este año, en la primera fecha los clubes brasileños Ferroviária y Kindermann Avaí golearon a Sol de América (Paraguay) y a Yaracuyanos (Venezuela) pero por 3 a 0 y por 4 a 0, respectivamente. Una distancia pero más corta. Estos dos equipos de Brasil, después, ganaron otro partido más y empataron otro. Todos pasaron primeros de sus grupos. Lo mismo el Corinthians, que se impuso por 2 a 0, 5 a 1 y 4 a 0. No sufrió ningún tipo de incomodidad en los encuentros, ni siquiera contra San Lorenzo, con el que más le costó abrir el partido, porque las argentinas aguantaron bien atrás el embiste de las jugadoras del Timao. Volvamos entonces a ver lo que pasa fuera de las canchas.

Fue en 2013 cuando Brasil dio inicio al primer torneo nacional de fútbol femenino, el Brasileirão, donde participaban 20 equipos. Hasta ese momento, se jugaba la Copa de Brasil de Fútbol Femenino con 32 equipos, que comenzó en 2007. Sin embargo, en 1999 la selección brasileña ganó su primer podio en la Copa del Mundo de Estados Unidos y en 2003, con Marta como jugadora se llevó el oro en los Panamericanos 2003. Desde ese entonces, el nivel de la número 10 brasilera empezó a escalar en el mundo, fue elegida seis veces como la mejor futbolista. Paralelamente, el fútbol femenino en Brasil se consolidaba cada vez más. En 2019, con el lineamiento de FIFA y Conmebol, que obligan a los clubes que quieran competir en la Libertadores y la Sudamericana de la rama masculinas deben tener sí o sí su equipo femenino. Los clubes brasileños, ajustan aún más la profesionalización de sus planteles. Después de los Juegos Olímpicos de Tokio, la Federación Brasilera de Fútbol anuncia la paridad de salarios en sus selecciones. El apoyo sostenido al desarrollo de la disciplina, la mejora de las condiciones de trabajo de sus jugadoras, lo ubican a Brasil un escalón por encima del resto de los países sudamericanos. Las políticas se ven, entonces, plasmadas en el campo de juego.

Las colombianas de Deportivo Cali salieron campeonas por primera vez del torneo nacional colombiano y disputan por primera vez la Copa Libertadores y aunque el grupo C, conformado por Universidad de Chile y por los debutantes también Alianza Lima y Real Tomayapo, parecía uno de los más sencillos, se han quedado con el primer puesto con mucha contundencia. Ser debutantes no le ha causado molestia hasta ahora, han jugado de igual a igual, como si tuvieran experiencia en copas internacionales. Ganaron los tres partidos y quedaron con 13 puntos en diferencia de tantos. Es decir, han convertido 14 goles y le han hecho sólo uno. Esos números hablan también de su forma de juego. Deportivo Cali salió a buscar todos los partidos, se mostró sólido en la línea de fondo y su arquera Priscila Tapia mostró seguridad en las pelotas difíciles, se mantuvo como un equipo fluido entre defensa y ataque de la mano de Daniela Montoya, su número cinco, probó el ataque por el centro y también por los laterales de la mano de sus volantes, comandadas sobre todo por Linda Caicedo, la joven de 16 años que desbordó en todos los partidos. Caicedo fue fundamental tanto en las jugadas individuales como en las colectivas, donde logró conectar con Tatiana Ariza y su tocaya Farlyn para concretar los goles en el arco rival. El equipo dirigido por John Alber y Angie Vega está jugando una Copa Libertadores con una idea de juego, ha entendido la lógica del torneo y es uno de los que tiene las fichas para poder torcer el poderío de las brasileras. Sin embargo, tiene una parada difícil también en cuartos de final. Tendrá que enfrentar el sábado a las uruguayas de Nacional, que sueñan con llegar a jugar la final en sus propia casa y vienen de vencer a San Lorenzo. ¿Podrán las del equipo caleño destronar a las brasileras? Ya lo veremos…