El Estadio Azteca gritaba con fuerza gracias a los 12,000 aficionados que se dieron cita a uno de los partidos más importantes de la temporada. Con la presencia de La Monumental y grupos que viajaron desde Monterrey para apoyar a las felinas, lo visto en la cancha no decepcionó y nos dejo uno de esos juegos que muy dificilmente se olvidan.

El primer tiempo fue de alta intensidad. Ambos conjuntos tenían llegada, presionaban y buscaban dar la sorpresa. La heroína del momento era Renata Masciarelli, quien tuvo atajadas de portera mundial, poniendo las cosas muy dificiles para las visitantes. Tenía claro que había en juego y se comportó a la altura.

Las amazonas tenían el control del balón durante largos tramos y las llegadas cada vez eran más constantes. Y en una jugada mágica entre Lizbeth Ovalle, que dio un pase preciso, y María Sánchez, que perforó la porteria, se quito el candado que tanto había cuidad el América. Las auriazules encontraron lo que tanto buscaban. Pero las locales no iban a bajar los brazos.

Ya era el último suspiro, el tiempo de compensación. Y en un tiro de esquina, la ex felina y ahora capitana de las azulcremas, Karen Luna, sentenció el partido con un cabezaso certero. No dudo ni un solo segundo en celebrarló, ya que aunque fue contra su ex equipo, lo que hizo fue importante: darle un empate que ayuda mucho en lo anímico a las suyas y arrebatarle una marca de más puntos en un torneo a las superlíderes. No cualquiera puede presumir de eso.

Quedaban segundos y Tigres se fue con todo hacía el frente. Y la tuvieron, ahí, en la línea. Pero ni el poste, ni Renata, ni Farías permitieron que las felinas pudieran llevarse el triunfo de su casa. Y así, con jugadoras exhaustas y acalambradas, todas terminaron con la cabeza en alto sabiendo que dieron lo mejor de si mismas.

Por más partidos así en la Liga MX Femenil.