El 10 de noviembre de 1996 es una fecha que está marcada en la historia de Boca. Juan Román Riquelme hacía su presentación como jugador, en el triunfo del Xeneize por 2-0 contra Unión. El partido se jugó en la Bombonera y el 10 desplegó todo su talento.

Aquel día, se llevó los primeros aplausos de los hinchas y dio una asistencia. Con 18 años, los presentes en el estadio se dieron el lujo de ver al futuro máximo ídolo de la institución. Un jugador que lo ganó todo y que se convirtió en emblema.

¿Por qué decimos que es el máximo ídolo? Porque desde aquel día contra Unión, enamoró a la gente con su juego y fue actor fundamental de la etapa más gloriosa del club. Ganó tres Copas Libertadores y fue una de las máximas figuras en la Intercontinental contra Real Madrid en Japón.

Supo ser un jugador que se agrandaba en los partidos importantes y que aparecía en las grandes finales. Brasil se transformó en el segundo patio de su casa y era la figura cada vez que le tocaba jugar allí. Como olvidar su rendimiento ante Gremio, en la histórica final de Libertadores del 2007.

Con el tiempo y ante la dificultad de volver a ganar nuevas Libertadores, la leyenda de RIquelme se agrandó. Todas las encuestas lo eligen como el máximo representante de la historia del club y actualmente está teniendo el desafío de ser el vicepresidente.

Riquelme es sinónimo de Boca y su fútbol quedará grabado en la memoria de los hinchas. Ya han pasado 25 años de su debut como jugador y todas las generaciones hablarán de lo que hizo en el campo de juego. Los años pasan, pero el legado continúa y hoy es un buen día para que todos puedan disfrutan y recordar lo que hacía el 10 cuando le tocaba jugar.